De esa noche solo recuerdo pequeños detalles: tus brazos a mi alrededor, el frió de la noche y la adrenalina de ser encontrados por la que en ese entonces era tu novia. Habíamos decidido reunirnos en la plaza del puerto o tal vez habíamos salido a tomar un café... Ese es el por que escribo esto. Disfrutaba tanto el tiempo contigo que ahora cada pequeño recuerdo es como ese ¿poema? de un chico siendo encandilado por la luz de una pequeña cometa fugaz en su vida, para luego dejarlo ciego. Un cometa, eso paso conmigo.
Creo que en cierta manera nos dejamos mutuamente ciegos, jamas volví a ser la misma después de ti y jamas supe de ti. Antes de explicarte el como fue estar sin ti deja que mi melancolía me recuerde lo que era estar contigo. No mentiré diciendo que recuerdo todo, estoy segura que olvidare las partes en las que fui la peor novia, o tal vez las recuerde diferente.
No recuerdo la fecha exacta en la que realmente te vi, solo recuerdo el hecho. Recuerdo que ese día decidí planchar mi cabello (en ese tiempo largo), también elegí un atuendo que me hacia sentir bonita, me maquille como si supiera lo que iba a pasar, ¿No te parece curioso?.
Hay un dato relevante sobre mi, mis amigos actuales lo saben por que siempre que puedo lo saco a relucir: me encanta el color rojo en un hombre. Lo que nadie sabe es que tu eres la razón, ese día llevabas una camisa roja, recuerdo estar al tanto de ti... no podía quitarte la mirada de encima.
Para que me comprendas te pondré en contexto: estábamos en la iglesia, tu estabas en la fila a mi izquierda, entre dos o tres bancas adelante junto a tus actuales amigos. Tal vez no lo creas, pero desde ese día no puedo evitar esa sensación de euforia que siento al verte, como si mi nerviosismo y adrenalina quisieran que mi corazón saltara de alegría mientras come sopa: ilógico.
Te había visto antes, habíamos interactuado indirectamente así que ni siquiera pregunte tu nombre por que ya lo sabia. También sabia que eras amigo de mi adorada prima y así fue el primer contacto... Con un inocente saludo, usándola como paloma mensajera. ¿Recuerdas ese primer mensaje? Tu incredulidad fue el mejor cumplido y no dude en hacerte saber que era cierto. Yo recuerdo la primera vez que dijiste que seriamos amigos, se que lo dijiste sin pensar pero yo prestaba tanta atención a lo que decías que no dude en dejarte en claro que "amigos" no era una opción.
¿Recuerdas nuestra primera cita? Te diré como fue para mi, estresante. Quería verme perfecta, no mas no menos. Estaba nerviosa por que no quería aburrirte, estaba insegura de como haríamos que funcionara, no necesito recordarte nuestros obstáculos, lo vivimos juntos. Sabia que funcionaríamos pero tenia miedo de presionarte mucho, no quería lastimarnos... no quería que me lastimaras.
Cuando llegue (tarde, como siempre) junto a mi mejor amiga, me sentí tan feliz de verte esperando. En ese entonces no lo sabia, pero imagino lo enojado que estabas.
La cita me dejo tan satisfecha que cuando te fuiste me quede junto a mi amiga diseccionando cada palabra y sonriendo como nunca. Creo que mis ojos estaban llorosos de lo feliz que me sentía. ¿Sabes que fue lo que siempre me encanto de ti (Aparte de tus inmensas pestañas)? Tu mal humor, siempre me parecía encantador verte refunfuñando a todo el que pasara. Tenias la manía de cambiar de animo tan rápido que apenas y podía seguirte el paso. Siempre curioso, siempre dejándome con las ganas de que nunca te alejaras. A veces me pongo a imaginar que hubiera pasado si hubiéramos funcionado la primera vez, o bueno, que yo hubiera funcionado. Recuerdo esa primera vez, estaba tan insegura de quererte que termine dejándote. No quería lastimarnos y al intentar protegerme, lo hice. Lo complique todo (como siempre). ¿Realmente llegaste a odiarme? Porque yo realmente llegue a amarte.