martes, 10 de abril de 2018

Para tú:

Hola, desconocida.
Es la primera vez que me dedico a escribir una carta a alguien que no sea la persona que ocupa mi corazón, eso es extraño para mi, pero lo hago por que siento que aunque lo que nos une no es algo agradable, tu me entiendes.
¿Alguna vez has sentido la necesidad de hacerte daño? Y no hablo de lastimar tu cuerpo con cuchillos, me refiero a esa necesidad de auto-destruir tu alma. De estar cerca de personas tan toxicas que no necesitas hacerte sentir miserable, por que todo a tu alrededor te lo recuerda. 
A mi me pasa todo el tiempo y realmente no se que es lo que me motiva a seguir este camino pero tengo una idea del por que lo hago. Y antes de que pienses que necesito ayuda psicológica (también lo pienso) quiero que te pongas en mi lugar, que sientas lo que siento sin imaginar que eres tu quien esta en este puesto de honor. Por favor, ve todo a través de mis ojos y no me juzgues sin llegar al final de mi historia. 
Cuando los conocí recuerdo que estaba indefensa. Realmente pensé que eran mis amigos, pero desde los primeros momentos sentí que mi luz se estaba apagando. Siempre eh sido dramática, pero juro que eso sentía... Ellos no me hacían bien, pero la soledad nunca fue mi amiga y en ese momento era ellos o nadie. 
Supongo que nunca me sentí bienvenida en esta nueva vida, esa fue la razón de por que ignore cada palabra que decían, cada calumnia, ignoraba que trataran de humillarme en cada momento e incluso llegue a darle las armas para hacerme tocar fondo. Dentro de tanta mierda y por si fuera poco, me enamore. Jamas podre asegurar si era amor real, pero juro que así lo sentía. Aun así jamas me habían lastimado y de una manera tan descarada. Lo peor era que yo lo permitía. 
Hubo noches enteras de llanto, días de sentirme vacía. No importaba que hiciera, ellos lograban drenar toda energía en mi y cuando intentaba alejarme, por poca que fuera la dignidad que aun guardaba en mi ellos me buscaban para arrebatármela.
Parecía una táctica de guerra bien planificada, contaban con un frente de ataque, aquel que me gritaba en frente de todos lo poco que valía, me ensuciaba con sus malas palabras escupiendo sobre mi pudor y dejando en claro que yo no era nada. Pobre de mi que intentara defenderme pues el reviraba con mas poder dejando en claro que podía pisotearme y a pesar de estar rodeada de personas nadie se arriesgaba a convertirse en presa de sus arrebatos, a veces incluso temía por mi seguridad física. El infiltrado, capaz de llegar hasta el recoveco mas profundo para exprimir hasta mis mas íntimos secretos. Esparcirlos en el paso de los días y en pocos segundos hacer una fiesta de ellos, era aquel que juraba ser diferente a ellos pero era igual, interesado en satisfacer su cuerpo y amedrentar mi alma.
El general de batalla y su consejero principal, aquellos que dieron el tiro de gracia a mi reputación y pusieron un ultimatum a todo el que se me acercara, aunque sinceramente no puedo disculpar a las personas que me rodean, para mi son una mierda igual que ellos, todos les dieron el poder de destripar mis entrañas y hacer un sacrificio para el Rey de los estúpidos, ensañado con destruirme de la forma mas violenta.
A pesar de todo el esfuerzo que ponía en tratar de aceptar mi situación, cada vez fue mas difícil enfrentar todo lo que se venia, era solo yo contra un ejercito entero, nadie quiso escuchar mi versión del asunto, para ellos yo era todo lo que dejaban ver el club de las alimañas. Así que empece a construir murallas como defensa a mi herido corazón, justo en ese momento uno de ellos logro colarse entre los muros, utilizando la puerta de enfrente el general del batallón entro, por la puerta grande gracias a mi estupidez. ¿Que puedo decir? Nunca fui la mas lista y juro que el se encargo de hacerme saber lo poco que valía para el, jamas fue afable o cariñoso, el solo se encargaba de demostrar lo débil que era y cuando ya no tenia mas nada que ofrecer para su apetito de dolor, cuando por fin habían drenado todo en mi interior, decidieron que era hora de dar marcha atrás, justo en ese momento decidieron ser diferentes, enmendar sus errores. El corrió tras una del montón que fue lo que yo jamas fui y así sin mas, destruyeron lo poco que me quedaba, mi amor por el. 

Quisiera decir que fui fuerte y los hice a un lado, que salí adelante por que me harte de todo y fui valiente. Pero la soledad nunca fue mi amiga, solo fue mi compañera hasta que no hubo nadie mas... ni ellos que tanto daño me hicieron. Ni el que, tal vez no era el peor, pero si el mas rastrero y poco hombre de ellos. Aun después de todos estos meses me duele y no lo tolero así que disculpa mis arrebatos, pero si te cuento esto es por que quiero que al menos una persona que entienda lo que pase y sepa lo que es este sentimiento, que te desgarra y te deja sin aliento, escuche mi versión y por una vez no me juzgue como si pudiera cambiar lo que pase. 
No es fácil para mi hablar de esto, cada vez que lo hago me espera una noche de amargura y llanto de solo recordarlo... Y cada vez que menciono sus nombres solo puedo pensar cosas que me convierten en alguien que no soy... no quiero que ellos me definan, solo quiero alejarme y olvidar.

Gracias por leer esto desconocida, espero y encuentres en mi dolor una explicación del por que no quiero hablar.

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